Guía · Ofertas de empleo
Cómo redactar una oferta de empleo que atraiga a quien no está buscando
Publicas la oferta, llegan muchos currículos y ninguno es el que buscas. Casi siempre es porque el anuncio habla a quien busca trabajo, no a quien de verdad necesitas.
En muchas de las reuniones que tenemos con empresas, la conversación empieza igual: «Hemos publicado la oferta, nos han llegado muchos currículos y ninguno es lo que buscamos». Cuando leemos el anuncio, casi siempre entendemos por qué. Está escrito para quien ya está buscando trabajo y acepta cualquier cosa razonable. Y la persona que de verdad necesitas probablemente está trabajando, contenta y sin mirar portales. Esta guía va de cómo escribir para ella.
Primero, entiende a quién le escribes
El buen profesional que no está buscando no lee una oferta como un candidato activo. No la busca: se la encuentra. Se la reenvía un antiguo compañero, la ve de pasada en una red profesional o se la enseña alguien de nuestro equipo. Tiene pocos segundos de atención y una pregunta en la cabeza: «¿esto mejora lo que ya tengo?».
Eso cambia el punto de partida. Una oferta que atrae a talento pasivo no describe lo que la empresa quiere recibir. Describe lo que la persona va a ganar al moverse: un reto, un equipo, una forma de trabajar, un salto profesional. Si el anuncio no responde a esa pregunta en las primeras líneas, se cierra y no vuelve.
Antes de escribir: define el puesto de verdad
La mayoría de las ofertas flojas no fallan en la redacción, fallan antes. Nadie ha cerrado qué tiene que conseguir esa persona. Antes de abrir el documento, responde por escrito a estas preguntas:
- ¿Qué problema resuelve este puesto? ¿Qué pasa si sigue vacío otros meses?
- ¿Qué tiene que haber logrado la persona al terminar su primer año?
- ¿Qué competencias son imprescindibles y cuáles se pueden aprender dentro?
- ¿Con quién va a trabajar a diario y a quién reporta?
- ¿Qué ofrecemos que no ofrezca la empresa de al lado?
Si en tu equipo no hay acuerdo sobre estas respuestas, la oferta lo reflejará. Y el candidato bueno lo nota. Es la misma definición que después te servirá para entrevistar, como explicamos en la guía de entrevista por competencias.
La estructura que funciona
Un título que se entienda fuera de tu empresa
Usa el nombre con el que el mercado busca ese puesto, no la etiqueta interna de tu organigrama. Si internamente es «Responsable de Excelencia Operativa II», pero fuera se llama jefe de planta, escribe jefe de planta. Añade lo que diferencia: sector, ámbito o el reto principal, si cabe en pocas palabras.
Un arranque sobre el reto, no sobre la empresa
Casi todas las ofertas abren con un párrafo sobre la compañía: líder en su sector, en plena expansión, con un equipo joven y dinámico. Eso lo dicen todas, así que no diferencia a nadie. Empieza por lo que la persona va a hacer y por qué importa. Por ejemplo: «Buscamos a alguien que ordene el área comercial de una empresa que ha crecido más rápido que sus procesos». Eso sí lo lee un profesional que se aburre en su puesto actual.
Responsabilidades en forma de resultados
Cambia la lista de tareas por lo que se espera conseguir. «Gestionar la cartera de clientes» no dice nada. «Recuperar la relación con los clientes clave y abrir dos líneas nuevas de negocio» dice mucho. Cinco o seis puntos bastan. Si necesitas quince, probablemente estás describiendo dos puestos.
Requisitos: pocos y reales
Cada requisito que añades deja fuera a alguien. A veces es justo lo que quieres; otras veces dejas fuera a la persona que encajaba. Separa lo imprescindible de lo deseable y sé muy exigente con la primera lista. Revisa sobre todo los años de experiencia y las titulaciones: pregúntate si de verdad predicen el desempeño o solo son una costumbre heredada de la oferta anterior.
¿Te ves en esta situación?
Si tu oferta lleva tiempo publicada y el perfil que necesitas no aparece, revisemos juntos el puesto y la forma de llegar a él. Reserva una reunión con Héctor, sin coste.
Reservar reunión con HéctorLo que ofreces, con detalle
Aquí es donde se gana o se pierde al candidato pasivo. Cuenta lo concreto: modalidad de trabajo, flexibilidad horaria, plan de formación, a quién reportará, cómo es el equipo, qué margen de decisión tendrá. Las generalidades como «buen ambiente» o «proyecto ilusionante» no aportan; lo que aporta es poder imaginarse un martes cualquiera en ese puesto.
El salario
Desde el otro lado de la mesa lo vemos claro: el profesional que no está buscando no va a dedicar tiempo a un proceso sin saber si la retribución tiene sentido para él. Publicar una banda salarial filtra desde el principio y transmite seriedad. Si por política interna no puedes publicarla, al menos tenla definida antes de empezar y compártela en la primera conversación. Y conviene que revises con tu asesor laboral si hay obligaciones de transparencia retributiva que afecten a tu empresa.
Un siguiente paso fácil
Para alguien que tiene trabajo, enviar un currículo actualizado y rellenar un formulario largo es una barrera. Ofrece algo más ligero: una conversación breve y confidencial, o la posibilidad de aplicar con su perfil profesional. Explica también cómo será el proceso y cuánto durará. La transparencia sobre los pasos genera confianza.
El tono: escribe como hablarías en una entrevista
Lee tu oferta en voz alta. Si suena a documento jurídico, reescríbela. Algunas pautas que aplicamos en Crearte:
- Habla de tú o de usted según tu cultura, pero sé coherente de principio a fin.
- Frases cortas. Un párrafo, una idea.
- Usa lenguaje inclusivo y evita cualquier requisito que no tenga relación con el puesto, como edad, aspecto o situación personal. Ante cualquier duda, consulta con un asesor laboral.
- Elimina los superlativos vacíos: «apasionado», «ninja», «rockstar», «crack». Atraen más a quien se describe así que a quien lo es.
- No exageres el puesto. Si vendes algo que no es, el problema solo se aplaza al día de su incorporación.
Errores que espantan al talento que no busca
- Ofertas anónimas sin motivo. Si la búsqueda no es confidencial, ocultar la empresa genera desconfianza. Si sí lo es, explica al menos el sector, el tamaño y el reto.
- Listas de requisitos imposibles. Pedir el perfil completo de tres puestos en una sola persona.
- Copiar la oferta de otra empresa. El candidato bueno ha leído muchas y reconoce las plantillas.
- Silencio después de aplicar. Una oferta atractiva seguida de semanas sin respuesta destruye la imagen que habías construido.
- Prometer lo que el responsable del área no va a sostener. La oferta es un compromiso, no un folleto.
Dónde publicarla y cuándo no basta
Una buena oferta mejora la calidad de las candidaturas, pero no hace milagros con quien no la ve. Los portales de empleo los visita sobre todo quien está buscando. Para llegar a quien no busca, la oferta tiene que moverse: en redes profesionales, en comunidades del sector, a través de recomendaciones y, sobre todo, mediante contacto directo.
Ese contacto directo es lo que hacemos en headhunting: localizamos y atraemos directamente a profesionales, incluidos candidatos pasivos, para cubrir posiciones especializadas, estratégicas o de difícil cobertura. Y cuando el talento está repartido en canales digitales y redes, el nethunting nos permite identificarlo y localizarlo con herramientas especializadas de búsqueda.
En esa fase, la oferta sigue siendo útil. Es lo que enviamos después de una primera llamada para que el profesional tenga por escrito el reto, el equipo y las condiciones. Por eso merece la pena trabajarla bien, aunque no se publique en ningún portal.
Una revisión rápida antes de publicar
- ¿Alguien de fuera de la empresa entiende el título?
- ¿Las tres primeras líneas responden a «qué gano yo con este cambio»?
- ¿Las responsabilidades están escritas como resultados?
- ¿Los requisitos imprescindibles son de verdad imprescindibles?
- ¿Hay información concreta sobre condiciones y salario, o al menos está definida para la primera conversación?
- ¿Está claro el siguiente paso y cuánto dura el proceso?
- ¿La leería con interés alguien que hoy está bien en su trabajo?
Si alguna respuesta es «no», merece la pena una vuelta más. Y si después de varias publicaciones el perfil que necesitas no aparece, probablemente el problema no está solo en el texto, sino en el canal. Ahí es donde un proceso de selección de personal con búsqueda activa marca la diferencia: en Crearte trabajamos con una base de datos propia de 47.000 candidatos analizados y actualizados y con interlocutores senior que conocen el mercado de tu puesto.
Preguntas frecuentes
¿Qué debe incluir una oferta de empleo?
Un título que el mercado entienda, el reto del puesto, las responsabilidades como resultados, los requisitos imprescindibles, lo que ofrece la empresa con detalle y el siguiente paso del proceso.
¿Es obligatorio poner el salario en una oferta de empleo?
Publicar una banda salarial atrae mejores candidaturas y filtra desde el principio. Sobre las obligaciones de transparencia retributiva que afecten a tu empresa, consulta con un abogado o asesor laboral.
¿Cómo atraer a candidatos que no están buscando trabajo?
Con una oferta que explique qué gana la persona al cambiar y, sobre todo, llevándola hasta ella por contacto directo, redes profesionales y recomendaciones, porque no suele visitar portales de empleo.
¿Por qué mi oferta de empleo no recibe buenos candidatos?
Suele deberse a un puesto mal definido, requisitos excesivos, falta de información sobre condiciones o a publicar solo en canales donde no está el perfil que buscas.